14.2.06

Dulces tardes de café

Mi amiga Ana Marco, todavía en Granada, me explica que la lectura del blog es la mejor forma de continuar con aquellas tardes de café, que no sé si hubo muchas, sí, en cambio, que fueron inolvidables. Si esta isla sirve para charlar en la distancia, algo habremos conseguido. Además, me enorgullece tenerla cerca, primero porque es una gran amiga y segundo porque estoy seguro de que es una de las investigadoras más competentes en su campo, a medio camino entre México y su monumental terraza a los pies de la Alhambra, donde una vez nos sorprendió con un opulento aperitivo, principalmente de comida árabe, y una improvisada velada musical. Sigo allí.

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