1.2.06

Universitas

Un reciente estudio informa que las universidades continúan ignorando las tendencias del mercado laboral. Además, detecta una falta de información a la hora de adaptar los estudios al marco profesional. El análisis lo llevó a cabo la Agència per a la Qualitat y su margen de maniobra se centró en los centros catalanes. Sin embargo, creo que en nada dista al resto del estado, porque si en algo nos parecemos es, grosso modo, en la dinámica de nuestras universidades. Es decir, poco variaría si la agencia se llamara Informe de Calidad de Andalucía o Estadísticas manchegas, pongamos por caso. En realidad, quien más o quien menos esperaba esta noticia. Salvo a algún despistado, que podría coincidir con el perfil de un estudiante de primero de carrera o de algún otro más despistado aún que mantenga su incorruptible inocencia en pleno doctorado, los más sabíamos de esta preocupante descompensación entre la teoría y la práctica. Y no hablo sólo de la alarmante estadística que sitúa en tan sólo a un veinte por ciento (treinta, las más optimistas) a los licenciados que se ganan la vida ejerciendo una profesión relacionada con sus estudios, sino a la malgastada sicología del recién graduado, que se encuentra ante un percal del que no le hablaron la vez que hizo su primer examen universitario. Esto mismo me comentaba un lingüista de la Universidad de Salamanca, Ciriaco Ruiz, un tipo muy interesante y una gran persona, dicho sea de paso (lástima que ya me quedara tan poco para acabar cuando lo dijo). Porque el panorama es, cuando menos, inquietante, al menos en mi especialidad, Filología. Desde hace unos años me pregunto por qué no hicimos prácticas durante la carrera, por qué no fuimos realizando durante esos años el Curso de Adaptación Pedagógica, que podía haberse repartido en varias asignaturas optativas, por qué nadie nos explicó que un curso de dirección y administración de empresas podía sernos útil en un futuro, por qué en nuestro expediente no salía reflejado el posible desparpajo a la hora de dar clases de español a extranjeros, por qué, en fin, no nos advirtieron de que si queríamos práctica, debíamos preguntar en el piso de enfrente, y no, desde luego, en el templo de la sabiduría.

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