10.2.06

El círculo

Los caminos de la creación son inescrutables. Ayer mismo continué mi novela y pude comprobarlo de primera mano. Tenía a un personaje, Enrique Ariza, viajando a una ciudad que desconocía, aunque le hubieran hablado de ella. Cruzó la península intentando conciliar el sueño y, al despertarse, descubrió con agrado que a su viaje tan sólo le quedaba un par de paradas. Al bajar del tren, se encontró en una ciudad diferente, y no en la que en un primer momento había imaginado, a saber, sureña, seguramente Málaga o Granada. Sin embargo, al desplazarse de la estación de tren hasta la de autobuses sabía que en nada tenía que ver con cualquiera de estos dos lugares. Cuando le propuse pasear por las calles aledañas a la estación, descubrí que aquel plano respondía a un barrio concreto, Miralvalle. Observó la ciudad a lo lejos, y yo admití, con discreta satisfacción, que el círculo, en Plasencia, lograba cerrarse.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

Enlaces a esta entrada:

Crear un enlace

<< Página principal