3.12.07

En el fondo, ahora sí

Noviembre se cerró con una semana agridulce. Comenzó con la corrección de la novela y la selección de poemas para el recital. A mediados, la lectura, dimos cuenta, fue estupendamente, igual que la cena que vino después, con Pedrals y Núria. Lástima que no pudiéramos hacerla dentro de la sala de lecturas de l´Horiginal, como me dicen que suelen acabar las lecturas de invitados. Digo lástima porque el lugar es estupendo para leer y escuchar (se entiende así, sólo en parte, que lleven ya cinco años haciéndolo). Gracias a Efi Cubero, el fin de semana comenzó con otra cena. Queda claro que de la poesía no se vive, pero sí se cena. La compañía fue inmejorable, porque por encima de sus respectivas ocupaciones los amigos a los que acompañamos supieron hacernos sentir muy a gusto. Comenzando por Efi, poeta extremeña a la que conocí hace un año en el recital barcelonés de Basilio Sánchez. Además de ser una persona encantadora, tiene una intuición literaria prodigiosa. Se nota que tiene muchas lecturas a sus espaldas y lo mejor es que sabe recuperarlas en el momento oportuno. Una suerte tenerla cerca, fuera y dentro de Barcelona. Estuvo también otro poeta, Antonio María Flórez, al que conocí primero con su libro Desplazados del Paraíso y al que seguí conociendo con La ciudad. Escucharle hablar de su pueblo, la ya para mí mítica Marquetalia, era como releer la novela hispanoamericana del siglo XX. Como estar frente a todas aquellas ciudades a las que uno se obstina en conocer pasados los años (Santa María, Macondo, Comala…). También Alfonso, marido de Efi, que nos hizo sentirnos como en casa. Fue muy especial poder charlar con Carme Riera y con Asunción Carandell, viuda de José Agustín Goytisolo. Y con Rufino Mesa, a quien Bea y yo teníamos ganas de conocer desde que Susana Pozo nos hablara largo y tendido sobre su obra.
Sin embargo, no acabó bien la semana. Xavier, el hijo de Isidro, dueño de Fondo, me informó de que en muy poco tiempo cerrarían la librería. Poco beneficio para tanta inversión. Se lo dije una vez a ellos, y lo digo ahora: nunca siento que habito un lugar hasta que no encuentro un buen café y una buena librería. En este caso, Fondo era la librería pequeña que encontré hace un par de años, recién aterrizado en Gràcia. Que ya no vaya a estar me resulta extraño, como si me privaran de un lugar propio. Me arrepiento de no haber comprado allí los libros que compré en otra parte. Qué maravilloso sería que no desaparecieran los lugares que a menudo confundimos con el hogar. Aquellos lugares que no hacen sentirnos extranjeros en nuestra propia lengua.

4 comentarios:

Blogger Anibal Lozano Jiménez ha dicho...

Querido Álex: siento una gran alegría al saber de tí y de tus hermosas aventuras.
Un fuerte abrazo,
aníbal

7:30 p. m.  
Blogger Álex Chico ha dicho...

Ya sabemos, pues, dónde está cada uno. Feliz por verte por aquí. Un abrazo, amigo.

7:34 p. m.  
Blogger Suntzu ha dicho...

Una pena, la verdad. Cuando se cierra un sitio así, todos perdemos algo.
Muy buena la frase "de la poesía no se vive, pero sí se cena". Jajaja...
Un abrazo.

9:28 p. m.  
Blogger Álex Chico ha dicho...

Gracias, suntzu. Sí, una pena. Hablé ayer mismo con el dueño y me sorprendió su actitud. El último día de reunión se hará en breve. Cerrarán la librería y nos quedaremos los clientes habituales. Lo tomaremos, me dijo, como una celebración. No literaria, sino emocional. En el fondo, sé a lo que se refiere.
Un abrazo.

10:57 p. m.  

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