20.6.14

La clase

Termina otro curso y me digo lo de siempre: que, pese a todo, me gusta dar clase, que tengo suerte. Sé que no es el mejor trabajo del mundo y sé que cada año resulta más difícil, no por culpa de los alumnos, sino por una mierdosa burocracia que año a año hace el ambiente más irrespirable. Pero lo que de verdad importa es esto: la clase. Todo lo demás es insignificante.

1 comentarios:

Blogger Xavier Rossell ha dicho...

Quizá no el mejor trabajo, pero sin duda el más necesario. Y eso es motivo de orgullo, es el inicio de todo. Muy importante.

Saludos.

8:46 p. m.  

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